En un magnífico cántico sobre la grandeza y la majestad de Dios, el salmo 93 nos llena de una confianza increíble por el poder que está actuando en nuestro favor a través del Todopoderoso. Sin duda alguna, la majestad y el poder de Dios son incomparables. De hecho, el salmista refleja que todos sus estatutos son dignos de confianza porque el Señor es santo y cumple sus promesas.

Una de las cosas más impresionantes que podemos notar en esta composición es que desde la fundación del mundo Dios demostró ser más poderoso que cualquier otra fuerza anárquica, rebelde o diferente que haya decidido amenazar su reino. Esto nos da una verdad incomparable y una seguridad tremenda de que si Él está con nosotros quién podrá contra nosotros.

Contexto histórico

Una de las verdades históricamente de santa sobre el salmo 93 es que el inicio de este comienza con la declaración «el Señor reina», lo cual es el primer artículo del credo de Israel. Derecho los estudiosos judíos indican que este salmo contiene 45 palabras que corresponden al valor numérico de Adán qué es el primer hombre creado por Dios al sexto día. 

Esto parece indicar que Adán, quién vio a Dios cara a cara, lo reconoció como supremo y como rey de todo el mundo. El concepto de coronación de Dios como rey de todas las cosas es tan importante para los rabinos que decidieron repetírselo constantemente para que no pudiesen olvidar que Dios reinaban no solo sobre ellos, sino sobre todo Israel. Esta declaración reflejaba una supremacía total y diferente de los reyes que tenían las otras naciones que eran terrenales y que a menudo no actuaban con sabiduría.

Los judíos toman este salmo como un canto de alabanza para celebrar que Dios es el eterno rey del mundo que domina las fuerzas de la naturaleza cumple sus promesas y va a construir una casa terna para ellos que durará para siempre.

Por otra parte, algo de suma importancia histórica con respecto a este salmo es que algunos estudiosos judíos posicionan su data histórica durante el gobierno de Nabucodonosor, cuando los judíos fueron esparcidos por las naciones y Dios parecía haber interrumpido su reino. La afirmación del salmista sobre que “Dios reina” indica que nunca dejó de ser Rey, que siempre estuvo dispuesto a volverse a su pueblo si ellos se volvían a él, que su trono no dejó de existir y que Él no dejó de reinar simplemente porque las circunstancias no favorecieron a su pueblo

Análisis bíblico

Versículos del 1 al 2: Sobre la grandeza de Dios

Una verdad impresionante sobre estos versículos es que indican primera estancia que Dios se ciñe de fuerza y con esto afirma el mundo. Esto quiere decir que todo el mundo está totalmente firme tomado por su mano, que está seguro, que no va a tambalearse, ni va a desaparecer de un momento a otro. 

Esto ofrece una seguridad superior, debido a que los reyes terrenales son inestables, egocéntricos y usualmente piden que sus súbditos le sirvan punto Dios no es para nada así coma él se asegura de que todo permanezca en su sitio y de que las cosas cumplan su propósito hasta que él haya determinado justo.

La descripción sobre la grandeza de Dios expresada en el salmo 93, indica una fuerza desmedida y que no se puede entender fácilmente. La verdad es que esto señala diferencias innegables entre los reinados de los seres humanos y el reinado Todopoderoso y eterno del Dios Altísimo.

Versículos del 3 al 5: Sobre el poder de Dios

La segunda parte del salmo parece indicar todas las vicisitudes y obstáculos que se pueden encontrar en similitud con mar abierto y con tormentas. El salmista indica que aunque se levanten las aguas con estruendo y nada luzca más poderoso y letal que el océano enojado, el señor siempre se muestra más poderoso que todos estos problemas.

En la antigüedad los pescadores se introducían en mar abierto y no había un problema más grande que tener que luchar con una tormenta en alta mar. Una de las cosas más aterradoras era escuchar el estruendo de las muchas aguas, el terror que podía representar sentir los embates del mar y el batir de las olas.

Sin embargo, el salmista refleja que El Señor es más poderoso que todos ellos. Y no solo que es poderoso, sino que muestra su poder y esto le hace digno de confianza. Porque usa su poder en favor de quienes le aman y cumple sus promesas a todos aquellos que se santifican para Él.

Aplicación

Sin duda alguna, se trata de un salmo de confianza. Sí bien la imagen de un Dios poderoso, revestido en grandeza y lleno de poder, que sostiene con firmeza al mundo, puede ser aterrador para algunos, al creyente debe llenarlo de seguridad. Ese mismo Dios que está revestido en majestad y que reina con poder desde mucho antes de la creación, es un Padre amoroso que tiene el control de su creación y que se place en que los que creen en su nombre le amen y le alaben.

Cada vez que el creyente ve a una dificultad o un obstáculo, debe recordar cómo se levantan las aguas con estruendo, batiendo sus olas y ofreciendo una apreciación general del caos que podría desatarse en cualquier instante. Pero sobre todas esas cosas reina Dios.

Eso quiere decir que aunque el creyente pase por alta mar y deba enfrentarse a la tormenta, Dios tiene el control de su destino y tiene un plan perfecto para esta prueba. Es por eso que el salmista cierra su composición con broche de oro, reflejando en una simple y sencilla frase que ningún sacrificio es ignorado por Dios. Ha coronado a sus hijos con santidad, una que espera que todos guarden y que adornen su casa para glorificar su nombre. Y en respuesta, el Señor se muestra confiable, justo y fiel para acompañarle cada día de su vida y su eternidad.

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