El tema del salmo 109 es muy interesante, porque está escrito por el Rey David y habla sobre las calumnias que sufre a manos de enemigos que ni siquiera conocen su carácter. En este salmo no se habla sobre guerras ni heridas físicas, sino sobre malos deseos, insultos y mentiras que disminuyen su moral y le hacen sentir solo en el plano terrenal. 

Este salmo simplemente se convierte en una plegaria para que Dios haga justicia por encima de todas las cosas. A pesar de que los calumniadores muchas veces también oran a Dios pidiendo por sus propósitos egoístas, Dios hace justicia. Esto se debe a que Dios reconoce los corazones tras cada oración y conoce a las personas tras cada palabra. Es una verdad ineludible de la que nadie puede salvarse, porque es vital para entender cómo Dios hará justicia con el justo y con el injusto, aunque ambos oren por la misma causa en direcciones opuestas.

El salmo 109 habla del carácter del salmista frente a una acusación infundada. Habla de un creyente que sabe quien es y lo que hace, y se enfrenta diariamente a las vejaciones de personas, creyentes, amigos e incluso familiares que se le enfrentan y dicen cosas que no son ciertas. Es por esto que el salmista recuerda una y otra vez que sobre todas esas cosas Dios tiene el control, está junto a quien lo necesita y está listo para salvar a quienes lo condenan.

Contexto histórico del salmo 109

Los estudiosos judios establecen dos puntos de vista para este salmo. El primero es el personal del Rey David que se siente solo y acusado por el pueblo debido a sus muchos errores o posibles calumnias de enemigos que se colaron entre su gente para denunciarlo. Pero también ofrecen un punto de vista globalizado, en el que David habla en nombre de todo Israel y describe la tortura o tragedia a la cual sus enemigos la someten incluso moralmente hablando.

Este punto de vista establece las burlas de sus enemigos en contra de sus tradiciones, de la Ley y de toda clase de cultura que Israel practicaba, así como menciona que esas situaciones se daban en todas las épocas y causaban un terrible sufrimiento en el sector económico y social de cualquier nación.

Una nación sujeta a burlas pronto sería víctima de ataques de quienes que pensaban que podrían hacer frente a una ciudad cuya moral era menguante, por lo que incluso podría resultar peligroso para sus vidas ser calumniados de esa forma. Sin embargo, los maestros judios piensan que David expresa un punto de vista profético en este salmo, e indica que la salvación de Dios y el fin de las calumnias vendría cuando el Mesías hiciera acallar todas las voces de ataque y burla que se levantaban contra Israel, destacando que el pueblo sería bendito de principio a fin.

Análisis bíblico del salmo 109

Versículos del 1 al 5: Expresión de las dificultades

En el salmo, David inicia diciéndole a Dios exactamente lo que desea. Esto es que en cualquier caso, sin importar en la dificultad que se encuentre, no desea que Dios se mantenga silente. Entonces comienza a enumerar las cosas que los malvados hacen en las que Dios es diferente, que mientras otros le calumnian, Dios le protege, que mientras otros tratan de destruirle, Dios lo escucha. 

El salmista no espera para expresarle sus quejas a Dios, con un corazón humillado le dice rápidamente cuál es su preocupación y refleja que él considera estar actuando bien frente a la situación. Esto es evidente en los versículos 4 y 5, en los que dice que ha sido mal pagado a pesar de sus buenas acciones, que toman sus buenos deseos y oraciones como maldiciones y que no comprenden su verdadero proceder.

Versículos del 6 al 19: Calumnias de los enemigos

Lo interesante de este extracto es que el salmista conoce a la perfección cada uno de los deseos, palabras y calumnias de sus enemigos. Sabe qué dicen en privado, cuando él no está, y sabe qué dicen en público. Incluso conoce sus oraciones delante de Dios. Esto puede reflejar dos cosas: o que tenía suficientes conocimientos para hacer una suposición fuerte, o que estaba tan atento a escuchar lo que otros decían sobre él que podía reconocer sus mentiras y elevarlas delante del Señor.

En estos versículos se narra específicamente cuáles son los deseos de los calumniadores para con el salmista. Que van desde que todo le salga mal en la tierra, hasta que el Señor se olvide de él desde el cielo, no le favorezca y desaparezca su nombre de la faz de la tierra. Estas palabras indican que no se trata de una exageración, ni de una letanía en la que David solo ha ido a quejarse sin razón, sino de un conocimiento real de que se está en peligro y que el salmista pide que Dios tome en cuenta para rescatarle.

Versículos del 20 al 31: Clamor al Dios

A pesar del peso y la fortaleza de todas las maldiciones que son lanzadas en contra del salmista, este le pide al Señor justicia. Que haga con sus perseguidores lo que estos le desean y que le rescate y le trate con bien, porque su favor es lo único que le interesa realmente en la tierra.

El salmista aprovecha para describir cómo esta situación le ha afectado físicamente, y entre estas palabras le pide ayuda al Dios que le ha restaurado infinidad de veces. Le pide que por su fiel amor le ayude, que no le importa que otros le maldigan si Él le bendice y que aunque no haga acallar la voz de los calumniadores, el salmista le seguirá adorando porque sus bendiciones no han dejado de derramarse sobre su vida.

Aplicación del salmo 109

El salmo 109 fue escrito ante la desesperación de cuando un creyente cercano a Dios no ve una salida lógica de su situación difícil, de persecución y de odio. No entiende por qué lo calumnian, por qué lo odian y por qué lo tratan de esta manera, pero aun así lo hacen pese a sus esfuerzos por demostrar que es genuinamente bueno, noble y honesto, además de que no desea hacerles ningún mal.

Lo que enseña este salmo al creyente es simplemente que cuando está angustiado, triste o dolido por alguna situación, siempre debe acudir al Señor. Lo más interesante es que David no acude a Dios con odas, grandes palabras y alabanzas grandilocuentes, sino que lo hace rápidamente y con sus propias palabras expresando sus preocupaciones, dolores, heridas y aflicciones. De hecho, habla con Dios como un amigo con confianza al que está revelando sus tribulaciones para obtener una respuesta propicia que hacia el final del salmo le genera tranquilidad.

Esto se debe a que ha expresado sus preocupaciones a su mejor amigo, el que resuelve todas las cosas en favor de quienes le aman, y aunque todavía no vea la respuesta, sabe que esta llegará porque Dios obra con justicia por encima de todas las cosas. 

La revelación tras el salmo 109 habla de la respuesta del hombre conforme al corazón de Dios, frente al carácter del Altísimo que le dará una respuesta apropiada a su tiempo, pero que mientras tanto calma su ansiedad, su dolor y su sensación de soledad mientras escucha el sufrimiento por el que le han hecho pasar.

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