La iglesia y el pueblo de Dios representan un punto fundamental de la vida del creyente. Este es simplemente un cántico que habla del pueblo de Israel y de la necesidad que tiene el salmista de exaltar el pueblo enviado por Dios, donde se encuentra su templo santo y desear la paz para todos estos elementos. De esta manera, no solo se demuestra un carácter de profunda reverencia por parte del salmista y el creyente, sino que se expresa un profundo amor por la creación de Dios expresada en ello.

Igualmente, nunca se deben menospreciar los deseos y palabras de bendición de los creyentes, por lo que se tiene una gran predilección por bendecir tanto a la iglesia como al templo, en un reflejo del amor que tienen los creyentes los unos por los otros aun sin conocerse a nivel mundial.

Contexto histórico del salmo 122

Este es otro de los salmos ascendentes de David y hace referencia al establecimiento original del Reino de Jerusalén. Esto quiere decir que David mismo reconoce que por designio u orden de Dios, Jerusalén fue conformada y sería reunificada. Por supuesto que David no sabía nada de la diáspora, por esta razón, se le da un carácter muy profético a este libro, como una oración previa por la paz de Jerusalén mientras su guardián (David) todavía vive.

Es por esto que en el contexto judío, los peregrinos cantaban este salmo mientras subían a Jerusalén, expresando sentimientos de profunda admiración y agradecimiento por lo que Dios hizo al devolverles el templo en el que podían adorarle libremente y de cara a su presencia.

En este sentido, los peregrinos eran personas que usualmente vivían en un lugar muy lejano al templo. Por eso expresan con gran regocijo la emoción de que fuesen invitados por sus amigos a ir al pueblo, como quien regresa a casa luego de un gran periodo de no estar en ella.

De hecho, de acuerdo a la tradición judía, los peregrinos no entraban inmediatamente al templo, sino que esperaban en la entrada a los demás y aprovechaban este corto periodo de tiempo para admirar la magnificencia del templo como un reflejo de la gloria de Dios desde la apreciación humana. Desde el punto de vista profético de David, una vez que fuese terminado el templo en todo su esplendor, todas las ciudades apuntarían a Él como un reflejo de Dios en la tierra y les permitiría a todos los peregrinos del mundo aceptar la idea de volverse hacia Él cada vez que buscaran socorro.

Análisis bíblico del salmo 122

Versículos del 1 al 5: El transitar del peregrino

En esta sección del pasaje, el salmista simplemente expresa su alegría no solo por ir al templo y mirarlo, sino por formar parte del pueblo que puede ir al pueblo. Esto le genera un gran contentamiento y le ofrece la posibilidad de contemplar en toda su gloria y esplendor el poder de Dios al construir el templo con un altísimo nivel de detalles.

En este punto, el salmista está hablando orgullosamente de su cultura, de lo que hacen como tradición y como rito, sabiendo que todas las tribus de Israel hacen lo mismo, y lo hacen por la misma razón que es rendir culto al Dios Altísimo.

El reconocimiento del ritual, le ofrece la posibilidad de entender exactamente qué elementos conforman la tradición como la conoce. Es más que un edificio, es el lugar donde se emiten todos los juicios de Dios sobre el pueblo, donde están los enviados de Dios, quienes reinan sobre el pueblo y lo extienden sobre las personas.

Versículos del 6 al 9: Oración por Jerusalén

La siguiente reacción de parte del salmista es orar y agradecer por todo cuanto sus ojos han visto. En este sentido, al observar tan de cerca la majestad de Dios le es posible admirar su poder y su amor por su pueblo. Es por esto que desea la paz para esta tierra y desea que pueda permanecer por más tiempo para que muchos más puedan apreciar su brillo y su magnificencia.

El salmista habla de un amor interno e incondicional por la ciudad santa que Dios creó y puso en manos de los seres humanos como muestra de su amor. En este sentido, él sabía que orar por esta ciudad no solo era bueno para el templo en sí mismo, sino que también era beneficioso para el pueblo y para su propia familia, ya que poder apreciar la magnificencia de Dios y tener un lugar donde adorarle, le permite simplemente rendirse delante de ello y sentir la presencia de Dios tan cerca como puede estar al voltear su rostro al monte.

El salmista reconoce que buscar lo mejor para la ciudad Santa de Dios, es lo mismo que buscar lo mejor para su casa y para sí mismo, así que protegerla es un deber santo que puede lucharse únicamente en el ámbito espiritual.

Aplicación del salmo 122

Las semejanzas de este salmo con la actual iglesia de Jesucristo son increíbles. Es cierto que el salmo está contextualizado en Jerusalén y eso no puede cambiarse. Sin embargo, es fácil ver una similitud y una aplicación para la iglesia en tiempos del nuevo testamento, y de la gracia en la cual vive el creyente hoy en día.

Si observamos la iglesia local o mundial como a nuestra Jerusalén, a la que asistimos y que debería brillar frente a todas las naciones, entonces entenderemos la necesidad que hay de orar por ella, porque haya paz entre sus miembros y porque su magnificencia se mantenga intacta para que siga brillando.

Tanto creyentes como inconversos de todo el mundo vuelven sus ojos a la iglesia cuando están en dificultades, tratan de ver la magnificencia de Dios a través de la iglesia y esto solo será posible si esta se mantiene en paz y respeto. En este sentido, es el trono sobre el que los hijos de Dios, los delegados del Rey ofrecen sus servicios al pueblo, lo organizan y mantienen una entrega constante para la salvación de muchos, y por eso se puede expresar con claridad que por amor a su familia y sus amigos, el creyente debe orar constantemente por la iglesia local y universal.

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